Reflexión: “La Oficina de las Reclamaciones”

Reflexión La Oficina de Reclamaciones Marylú Flores

Cómo lo he dicho mucho, una reflexión nos puede llevar a generar un gran cambio en nuestra vida, espero que esto que estás a punto de leer te inspire a un cambio en verdad, que la disfrutes mucho.

La Oficina de las Reclamaciones

Era impresionante el lugar, ella nunca había pensado que este lugar fuera así, todo mundo se lo imagina, pero es más maravilloso de lo que se cree. Una voz le había dicho que tenía que andar  por aquel camino totalmente blanco, a pesar de lo iluminado que era el lugar no podía ver a alguien más, llegó a una pared enorme, blanca, en ella había un letrero que decía:

“Si tiene alguna reclamación, por favor camine en dirección al lado derecho, si está a gusto con lo que vivió continúe andando por el camino del lado izquierdo y llegará a su destino, Gracias.”

Algo en ella le hizo decir, «Creo que es momento de decirle mi queja de forma personal, a ver qué me dice». Decidida tomó el camino a la derecha y pudo ver una construcción muy bonita, notaba a lo lejos los bellos jardines del lugar y al centro un edificio hermoso, que al parecer era totalmente blanco, la puerta abierta invitaba a entrar. Pudo ver a alguien en la recepción, el cual levantó la mirada y justo en ese momento ella dijo:

— Buenos días
— Bienvenida, ¿En qué le podemos ayudar?
— Señor, disculpe… vengo a poner una reclamación, ¿A dónde la puedo dejar?
— Le explico, ¿Ve el pasillo que está pegado al ventanal por donde entró?
— Sí, claro.
— Por ese pasillo camine hasta el fondo, hay varios cuadros en la pared que podrá ir viendo, al terminar los cuadros verá una puerta grande, muy bonita, llegue ahí y toque dos veces, ahí podrá dejar su queja y le ayudarán.


Muy decidida a dejar sus quejas agradeció y caminó directo a ese pasillo, al llegar vio que la distancia era grande, y en efecto, del lado derecho había varios cuadros que acompañaban el camino hasta el final del pasillo.

Empezó la caminata y al llegar al primer cuadro vio que decía en el:

“Por favor, deténgase un momento en cada cuadro, léalo… y después puede seguir su camino…”

Ella había pasado gran parte de su vida quejándose de lo mal que le había ido en el Amor, siempre se sintió desafortunada, cuando alguien la quería aparentemente algo pasaba y le dejaban, siempre ella preguntándose «¿Qué hice mal yo para que se fuera?». Al pasar los años y con una fuerte necesidad de tener a alguien conoció al padre de sus primeros hijos, alguien al cual le dio todo por recibir un poco de Amor, que al pasar el tiempo la dejó por otra persona. Regresó a vivir a la casa de sus papás y su mamá siempre le insistía que tenía que rehacer su vida con alguien más, en aquella búsqueda conoció a dos personas más que de igual forma fueron fracasos acumulados en su vida… Ella en su interior siempre dijo que había sido mala suerte en el Amor y que esto era responsabilidad de quien la había puesto en este mundo, por ello estaba muy decidida a reclamarle.

Cuando llegó al primer cuadro vio sorprendida que era una pintura de ella, recordaba el momento porque ese día su mamá le había dicho una frase que la recordaba hasta hoy en día: «Amar a alguien duele, veme a mí con tu padre, le soporto porque quiero que ustedes crezcan con su padre, pero si fuera por mí ya lo hubiera dejado, una se sacrifica por sus hijos».

Debajo del cuadro vio que decía en un pequeño letrero… “Este fue tu primer consejo para reconocer el Amor en tu vida”.

Se quedó impactada, volteó al lado izquierdo e inmediatamente caminó de prisa al ver el siguiente cuadro, el cual estaba a varios pasos del que había pasado. Camino rápidamente y al llegar a verlo identificó el momento exacto, esa tarde su mamá había estado platicando con una de sus amigas, en esa charla le decía su mamá a su amiga: «No es que no te quiera, es que así son todos los hombres, ya no hay hombres fieles». Nuevamente vio la etiqueta debajo del cuadro y leyó la nota: “Aquí fue donde aprendiste que tenías que ver una infidelidad como algo normal”.

Intrigada y con muchas ganas de llegar para dejar su reclamación, avanzó por todo el pasillo, viendo cada cuadro y cada momento en su vida, hasta llegar a la puerta que le había nombrado aquel hombre tan amable en la recepción, llegó a la puerta y recordó lo que le había dicho. «Toque dos veces»… entonces tocó una vez y al querer tocar otra vez lo dudó, algo en su interior sabía que no era necesario dejar su queja, a lo largo de todo ese pasillo entendió lo que había pasado en su vida… en este momento no tenía sentido entrar a dejar su queja, sabía cuáles habían sido sus errores, pero de la nada y sin tocar la puerta se escuchó un golpe como si alguien hubiera tocado esa segunda vez.

Desde adentro se escuchó una voz que dijo: «Pase por favor». Una voz tranquila, amable y se notaba que tenía ganas de atender a quien estuviera dispuesto a tocar su puerta, ella no sabía si entrar o no, pero algo en su interior decidió hacerlo.

Abrió aquella puerta y se dio cuenta que el cuarto estaba vacío, no había nadie, salió de nuevo al pasillo y no había nadie, regresó al interior y la voz nuevamente le habló.

— Sé que no me ves, pero me puedes hablar ¿Dime, en qué te puedo servir?
— Vengo… o no sé… ya no sé si vengo o no… probablemente lo correcto sería decirte que venía pero creo que ya no es necesario.
— ¿Sabes quién soy?
— Pues creo que sí.
— Te puse en ese mundo porque tenías que hacer algo.
— ¿Tenía que hacer algo? Nadie me dijo nada…
— Es que nadie te tenía que decir algo, el mensaje de lo que tenías que hacer estaba en ti, en tu interior, sólo tenías que escucharlo.
— ¿Hasta ahora me lo dices?
— Hay una ley que forma parte de tu libre albedrío, el cual me impide decirte lo que tenías que hacer de forma directa, pero yo te dejé muchas pistas que ignoraste.
— ¿Pistas? yo no recuerdo nada de eso.
— Claro, mira te recordaré una, cuando eras pequeña y conociste a tu hermana más chica viste que ella empezó a reír de la nada, no había nada a su alrededor y ella empezó a reír… ¿Lo recuerdas?
— Sí claro que lo recuerdo, a todos nos pareció algo raro, nos dio risa pero no pensé que era una pista.
— Claro, ese día te mostré que uno podía ser feliz de la nada.
— Es verdad, lo recuerdo.
— Otra ocasión te puse un sueño que parecía que tocabas el sol, que eras gigante y podías volar ¿Lo recuerdas?
— Sí claro, era un sueño que lo recuerdo mucho.
— Esa ocasión te demostré que podías lograr todo y podrías alcanzar lo que quisieras.
— No entendí ese mensaje, lo recuerdo, pero no lo tomé así.— Un poco de tristeza invadió su corazón.— ¿Entonces a que había llegado al mundo?
— A la misión que compartes con todas las demás personas que están en el… tenías que lograr SER FELIZ, esa era tu misión.
— Espera, pero yo intenté ser feliz, pero nunca me dejaste, de hecho venía para acá para dejarte mi reclamación precisamente de ello, pero esos cuadros que me pusiste al pasar me fueron quitando las ganas de reclamarte.
— Esos cuadros son sólo pequeñas capturas de momentos importantes en tu vida que nos dicen en qué momento tu vida cambió, yo no los pongo ni tampoco los hice yo, es más la única que los puede ver eres tú, porque tú decidiste vivirlos. Sé que llegas a mí para dejarme tu reclamación, pero la verdad es que yo no pongo las reglas, eres libre de vivir lo que quieras, eso es lo que forma tu libre albedrío.

De un momento a otro todo tuvo sentido, cada cuadro que ella había visto en aquel pasillo era una decisión o un momento donde ella hizo suya alguna realidad que alguien le ofreció, no existía un destino como tal, sino había sido libre de formar su destino como ella  hubiera querido. Se quedó por un momento en silencio y de nuevo la voz se volvió a escuchar.

— No te sientas mal, a muchas personas les pasa.
— No es eso, es que es verdad lo que vi en los cuadros y yo me pasé toda la vida culpando a las demás personas, entre esas personas tú, pero es verdad es una lástima que sea hasta este momento que me doy cuenta de esto.
— ¿Hasta este momento?
— Si, me refiero a que yo no puedo hacer nada ya, lo que viví ya lo viví, lo hecho, hecho está…
— No es así, yo puedo regresarte a que vuelvas a empezar, solo que esto que viste lo tendré que borrar de tu mente, pero te puedo ofrecer algo, puedes crear una pista propia para que te la haga llegar en algún momento de tu vida, tú dime cómo la quieres y te la haré llegar para que reconozcas el mensaje.— Se quedó de nuevo en silencio y emocionada le dijo.
— Ya sé, quiero que me hagas llegar de alguna manera esto que viví en este momento como si fuera una historia, no importa que cambies un poco la historia, si pones a otra persona,  a un hombre o a una mujer, sólo que la historia me haga ver este mensaje que hoy me das… ¿Se podrá?

— Claro, cambiaré un poco la historia y te la haré llegar de alguna forma… te deseo buen viaje.

En ese momento se llenó de más luz el lugar y la volvió a bajar a la tierra.

Esta historia que acabas de leer es una pista para alguien que le mandan de aquel lugar, yo sólo fui el medio, espero que sepas reconocer esta pista.

Te mando besos,

Marylú Flores

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30 comentarios en “Reflexión: “La Oficina de las Reclamaciones”

  1. Me hacían falta estas historias, si siento como muy importante en mi vida no olvidar que el otro puede hacer o no en su libertad lo que quiera pero el cómo recibo y reacciono yo su movimiento es mi absoluta responsabilidad, y así, aunque uno quisiera no hay como culpar nunca a nadie. Mil gracias!

  2. Me paso algo parecido en este tiempo, de alguna manera me sucedio. donde en medio de mi dolor. Hubo una luz que me guio y me hizo recordar que vine a este mundo a ser feliz y que no hay nada externo que me falte. Mi amor propio es lo mas importante y ser feliz es una decision. Maravilloso que tu marylu seas una mensajera. Eres una luz para todas que perdimos nuestra identidad a causa de no ver las señales
    Las señales estan porque no estamos solos. El amor esta dentro de nosotros mismos. Y eso es lo que somos y eso es lo que debemos dar sin esperar que alguien nos llene o pretendamos que nos haga feliz. Hoy me di cuenta que egoista fui al pensar asi. Si ya lo tengo todo!!! gracias !gracias! encontraste la manera de expresarlo.

  3. Ufffffff… Al leer la reflexión, m quedé tieza, porque cuantas señales he dejado pasar?..Gracias, Gracias! Por este maravilloso relato m encantó

  4. Muchísimas muchísimas gracias! Dios te bendiga. Me sentí completamente identificada. Quiero ser feliz y trabajo todos los días para lograrlo

  5. Gracias hermosa marylu, por esta preciosa reflexion es una verdad, pero lo mas maravilloso de esto es que podemos canviar nuestra historia nosotros mismos y hacer una diferencia y esta es mi meta besos.

  6. Saber que tenemos.tanta gente a nuestro al rededor.y que necesitamos de ellos para sentirnos bien pero.que.también en nosotros existe ese amor que necesitamos nosotras mismas amarnos respetarnos y no esperar nada de nadie eso es lo que aveces nos hace falta saber que.tenemos amor propio gracias por esa bonita reflexión y por acordarte de mi marymuchas gracias

  7. Buenas noches! Es muy importante saber que uno es el autor de su propio destino y que cada decisión que tomamos deberíamos hacerlo con mucha conciencia en el sentido que puede ser correcta o podríamos equivocarnos al no escuchar a nuestro interior o conciencia. Estoy agradecido con Ud . Querida maestra. Sus mensajes están llenos de motivación para hacer lo correcto y son a la verdad una realidad . Con los sabios consejos y con las reflexiones que comparte con muchos. Cada día vivo un nuevo aprendizaje en mi vida. Espero que muchos sean guiados a un final feliz y a pesar de nuestras malas decisiones podamos aprender a valorar la vida y las enseñanzas que nos da la vida puedan ser eslabones o pasos para seguir creciendo en nuestro interior y así podamos lograr muchas victorias en esta vida. Saludos! Sumamente agradecido.

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