Reflexión: El Dibujante de Aves

Reflexión: El Dibujante de Aves

Yo tengo la firme idea de que una historia te puede cambiar por completo la vida y siempre estoy continuamente escuchando historias que nos inviten a generar una reflexión aplicada en lo que hoy vivimos. Hay historias que sin darnos cuenta nos dejan una solución exacta a lo que hoy vivimos, por ello hoy quiero compartir contigo esta bella historia del “Dibujante de Pájaros” que siento que puede hacer esto contigo.

Espero que te guste…

Habíamos estado caminando por muchas horas para encontrar los árboles que nos habían dicho que en ellos se paraban las aves de plumajes azules, veníamos agotados, yo sólo quería regresar a casa aunque no regresara con la fotografía de aquellas aves que habíamos estado buscando, sentía perdido todo este tiempo de esperar meses atrás y el largo viaje que habíamos hecho para llegar hasta aquí.

El bosque tiene un ruido muy particular cuando te quedas en silencio, con un poco de aire que sople podrás escuchar cómo los árboles pareciera que silbaran. Una pesada mochila con la casa de campaña en mis hombros me había dejado marcada la espalda y a cada momento la trataba de acomodar para hacer menos doloroso el cargarla.

Venía platicando en voz alta con mis compañeros de expedición, principalmente quejándome sobre lo cansado que ya estaba y el hambre que tenía. De la nada un golpe en la cabeza me detuvo de hablar y me hizo detenerme, vi brincar algo blanco que era lo que me había pegado, pero no alcancé a ver lo que era, había caído justo detrás de un pequeño arbusto que estaba a unos pasos de mi, volteé para arriba y no pude ver mucho, pero me llamó la atención lo que había sido aquello. Me quité la mochila y mis compañeros de expedición siguieron caminando, al estar más cerca del suelo pude ver que era una Goma de Borrar… dentro de mi dije: “Esto no puede ser… ¿Quién me pudo arrojar una goma en medio del bosque?”, traté de recordar si alguien venía detrás de mí y no era así, yo era el último.

Por un momento pensé que era una broma de alguien, pero la pregunta era ¿De quién? Tomé la goma y la metí en mi bolsillo derecho.

Escuché una voz que venía de una de las copas de los árboles, la cual era casi un susurro, me dijo: “No te la lleves, es mía…”

Me quedé congelado, no sabía quién me había dicho ello, pasaron mil cosas por mi cabeza, pero de aquella copa de ese árbol pude ver caer una soga primero, detrás de ella vi bajar lentamente a una persona en una especie de columpio hecho de madera, con un mecanismo extraño que controlaba la soga.

Solo pude decir en ese momento:

— ¿Qué diablos es esto?
— SHHH!!! no hagas ruido… Decía un señor que venía maniobrando el descenso de ese columpio para bajar de forma sutil.
 ¿Tú quién eres?
 El dueño de la goma que te metiste a la bolsa  seguía moviendo las manos sobre aquella máquina que lo hacía bajar de forma controlada.
 Es verdad, se me había olvidado ¿Por qué me pegaste con ella?
 Si dejas de hacer tanto ruido te lo diré, sólo dame unos segundos, ya casi llego al suelo – Movía las manos en aquel mecanismo que parecía una bicicleta al revés y la cuerda que primero había caído se deslizaba por ese mecanismo -. Me llamo Fermín, soy dibujante de aves.
 ¡Oh!, por ello la goma… ahora todo tiene más sentido.
 Perdona ello, pero lo que pasa es que estabas haciendo mucho ruido y de hecho segundos después que te arrojé la goma la ave que estaba dibujando se espantó y voló.
 ¿Por mi culpa?—  señalando mi propio pecho en un son de duda.
 Me temo que sí, eras la única persona del grupo que se venía quejando, es más creo que tus amigos no se dieron cuenta de todo ello porque antes de bajar de allá arriba pude verlos que seguían caminando, espero que se den cuenta pronto que no vienes con ellos. ¿A qué se debe tu visita en este bosque?
Soy aficionado a tomarle fotos a las aves, nos dijeron que hay un Pájaro Azul de bello plumaje que se posaba en unos árboles de semillas rojas y moradas aquí en el bosque.
 Mmm… ya veo, creo saber de cuáles pajaritos hablas, los he dibujado, de hecho tengo dibujos de ellos en mi mirador allá arriba.
 Ah! entonces sí es verdad que existen.
 Claro, no sé el nombre científico de ellos, pero sí los he dibujado, si quieres te muestro los dibujos.

Me hizo señas para que me acercara al asiento del columpio y me dijo en qué parte sentarme, aclarando antes de que me sentara: Le tendremos que dar vueltas a la manivela juntos porque yo sólo no podré subirte . Después de una pequeña explicación de para donde girar y cómo hacerlo empezamos a despegarnos del suelo los dos, entre aquellas ramas de árboles se empezó abrir espacio aquella máquina, nos estaba llevando hasta arriba, cruzamos las ramas y el sol casi me dejaba ciego, abajo no había tanta luz, pero en la copa de ese árbol todo era soleado.

Pude ver un mirador que estaba completamente acondicionado para estar ahí arriba por días, un pequeño techo podría cubrir perfectamente de la lluvia y una hamaca que se sostenía entre dos ramas del mismo árbol. Cuando volteé la mirada pude ver un pequeño puente colgante  que te llevaba a otro árbol donde se notaba más amplio, donde había una casa de árbol más acondicionada.

 SORPRENDENTE… tienes todo aquí – No podía haber imaginado ello nunca.
 Se hace lo que se puede, ven baja, sígueme Con un pequeño brinco que dio desde aquel columpio se puso de pie en aquella plataforma. Trata de caer aquí para que te apoyes correctamente del barandal.
 El paisaje es hermoso.
 Así es, es la mejor parte.

Bajamos del columpio mecánico que nos subió y caminamos por la plataforma hasta el puente, un puente hecho de maderas y lazos que al caminar se sentía un movimiento muy particular, para el dibujante era sencillo mantener el ritmo en el puente, caminó con ligereza, para mi fue más complicado.

Llegamos a esa segunda plataforma, donde estaba la casa del árbol y rápidamente corrió a mostrarme unos dibujos que tenía en una mesa.

 Este es el pajarito que estaba dibujando  Era un dibujo casi por terminar, pero con un detalle impresionante. Cuando te escuchó volteó para abajo y fue cuando te arrojé la goma, esperaba que no se hubiera percatado de ti.
 Perdóname, no fue mi intención Me sentí muy apenado por el hecho.
 No te preocupes hasta cierto punto me emocioné porque tenía mucho tiempo de no ver humanos, ya perdí la cuenta de cuánto tiempo llevo aquí, creo que ya van más de 8 meses, porque ya no tengo casi comida, me sobrarán algunas semanas más de comida y tendré que ir al pueblo nuevamente.
 Estoy impresionado, tienes todo adecuado aquí arriba para vivir.
 Es mi casa en el bosque  Extendió sus brazos señalando el paisaje que era espectacular desde esa plataforma que había construido.

Tenía en una pequeña pared una repisa donde tenía una lata de metal larga, la abrió y sacó muchos dibujos y pequeños pedazos de colores que prácticamente eran difíciles de volver a ocupar para pintar.

 Éste es el que buscas Me dijo ello sacando de entre muchos papeles un dibujo con un pajarito azul. No tiene mucho que lo dibujé, si mal no recuerdo fue hace dos semanas, aquí hay muchos.
 ¿Ese es su color? Le respondí viendo el dibujo impresionado por el detalle de su dibujo, era prácticamente una foto, se veía espectacular.
 No, es más colorido, su azul pareciera que tiene luz propia, sólo que mis colores no tienen esa calidad de color.
 Se ve hermoso.
 Seguramente vendrá en un rato más para que lo conozcas, casi siempre viene antes de que se ponga el sol, en ocasiones se queda aquí toda la noche y al otro día se va temprano, y en otras ocasiones se queda todo el día aquí y antes de que se meta el sol se va.
 ¿Viene aquí a este árbol?
 Prácticamente al árbol no, mira, ven de este lado  Me dijo ello y giró, caminó para la parte de atrás de aquella casa del árbol, por un pequeño pasillo que la rodeaba por completo y tenía un pequeño barandal hecho de cuerdas.

Detrás de aquella pequeña cabaña tenía otro pequeño mirador donde había unos pedestales que él mismo había fabricado, donde tenía unas cajitas y algunos nidos. Todo hecho de pedacitos de madera, algunos clavos y pegamento.

 Al azulito le gusta llegar a ese palito que ves ahí, el que más pegado está a mi ventana, de hecho ese dibujo lo hice acostado desde mi hamaca, llegó en la mañana y se quedó ahí hasta que terminé de dibujarlo.
 ¿De cuánto tiempo hablamos?
 No tengo reloj, pero llegó apenas salió el sol y casi estaba apunto de meterse del otro lado de las montañas cuando se fue, me dio mucho tiempo para dibujarlo.
 ¿Cómo logras que se quede, le das comida?
 No, de hecho ellos llegan a traer su comida para comerla aquí, ese pajarito trae comida del árbol que te dijeron y la trae para acá, hay ocasiones que hace muchos vuelos para traer su comida, la deja en esa tablita que le puse para después poco a poco ir comiendo.

Un aleteo nos hizo detener la plática, se posó en aquel balcón un pequeño pájaro marrón que al verlo a él empezó a chiflar emocionado, él se acercó a aquel bello pajarito, se esponjó con sus plumas  y se dejó acariciar de él, me quedé quieto por completo, no quería volver a arruinar el momento, el pajarito actuaba como un pequeño perrito cachorro que le dejaba acariciarlo y jugar con él.

De un momento a otro el pajarito me volteó a ver, apenas me vio… rápidamente extendió sus alas y se fue.

 Ahora no fue mi culpa, ni ruido hice.
 Jajaja, no es el ruido lo que los aleja de ti.
 ¿Cómo?… ¿No es el ruido… entonces qué es? me desconcertó por completo, todo este tiempo había pensado que era el ruido lo que había alejado aquel pajarito que estaba dibujando él.
 Lo que les transmites, ellos sienten esas ansias que tienes de que no se vayan, recuerda que ellos son libres y aman estar volando, mientras tú sientas ansias de que nos se vayan en tu interior ellos se irán. De hecho al entrar casi al bosque pudiste tener la oportunidad de tomarle fotos a esos pajaritos azules, yo he llegado al bosque cuando vengo de regreso del pueblo y he visto varios pajaritos azules parados en esos árboles de la entrada, muchos en un excelente lugar para tomarle las fotos que quieres, pero siempre que tengas ansias en tu interior ellos lo sentirán y nunca se acercarán a ti… recuerda, ellos sienten lo que tú les transmites, mientras ello no lo dejes de sentir no vendrán a ti.

Esa noche cenamos en esa copa del árbol y llegaban muchos pajaritos al mirador aquel, pero apenas me veían se iban, en cada ocasión él se reía y me decía: “Aún tienes ansias de que no se vayan, por eso no se quedan… te sienten y se van.” Por un momento pensé que no era que me sintieran, sino que no me conocían y por ello actuaban así.

Me puso una hamaca del otro lado de su pequeña casa del árbol y me dijo que me quedara esa noche, al otro día si quería fuera a buscar a mis compañeros de grupo ya descansado, esa noche pensé mucho en lo que me había dicho y si en realidad tenía ansias de que no se fueran los pajaritos y por ellos se alejaban.

No sé si fue el pensarlo muchas veces o no pero al día siguiente escuché un cantar que me despertó, la luz del sol entraba por aquella ventana, en la cual estaba pegado a la hamaca del dibujante de pájaros, pude ver al hermoso pajarito azul, busqué mi cámara y pensé por un momento tomar la foto lo más rápido que se pudiera antes de que se fuera, pero justo antes de moverme me dije: “A ver recuerda, él dijo que no tuviera ansias de que no se fueran, que quitara esos sentimientos de mi interior y los pajaritos se quedarían.” Respiré profundo y salí de aquella casita directo al mirador donde estaba parado aquel pajarito azul, volteó a verme y casi de inmediato empezó a esponjarse como lo había hecho aquel pajarito marrón antes con el dibujante de aves, no lo pude creer, quería que lo acariciara, acerqué mi mano y parecía que él sabía que quería acariciarlo, como si fuera un gato se pegaba a mi mano para que lo acariciara, le puse el dedo para que subiera a mi mano y lo hizo inmediatamente. Después vi llegar más pájaros, incluso algunos que estaba seguro que un día antes había visto pero se fueron al sentirme, todos estaban cerca de mi y se dejaban acariciar por mi, estaba sorprendido. Se escuchó un ruido y se abrió la puerta con el dibujante, el cual traía en sus manos dos tazas de té y acercándome una comentó:

 No me creías ¿Verdad?, ahí lo tienes Levantó su taza de té y tomó un poco.
 Estoy más que sorprendido, es verdad, funciona cómo me dijiste.
—  Es la magia de saber lo que le transmitimos a los demás seres vivos, esto todo mundo puede sentirlo, los pajaritos son más sensibles, pero todo ser vivo lo puede sentir.

No podía creerlo, él metía el dedo a su taza y le daba té a los pajaritos que tenía a su alrededor, el sonido de pájaros era impresionante, todos cantaban y se emocionaban, era como una fiesta. Pasaron unos momentos y empezaron a irse, pareciera que no querían hacerlo, pero empezaban a volar a otros árboles y se retiraban.

 ¿Qué pasa?
 Ya vinieron tus amigos por ti.
 ¿Cómo, yo no escucho nada? – Traté de escuchar si venía algún sonido de allá abajo, pero no escuchaba nada.
 Sigues pensando que es el sonido, ellos fueron lo que lo sintieron, mira, bajemos…

Nos subimos aquel columpio que nos llevaría al suelo y casi justo antes de llegar pude ver la mochila de mi casa de campaña, y a unos cuantos pasos vi a mis compañeros que me estaban buscando.

Era verdad, los pajaritos los habían sentido…

De regreso en el camión que nos traería a casa venía viendo el dibujo que me había regalado el dibujante de aves, era mejor que si le hubiera tomado una foto, me gustaba más, el pajarito parecía sonreír, me acordaba cómo se sentían sus plumas en mis manos y cómo él mismo buscaba que lo acariciara, al darle la vuelta a la hoja en la parte de atrás venía una dedicatoria que no había visto antes.

“Recuerda que toda la gente que te rodea te siente, no olvides transmitirles el mensaje correcto.”

Reflexión para ti:

En ocasiones pensamos que el “ruido” es lo que nos aleja de las demás personas, pero en realidad es lo que les transmitimos, si ya viviste mi curso de “Atraélo y Quédatelo” entonces ahora sabes “Cuáles son los pasos que tenemos que hacer para que se dé la atracción”, esta reflexión nos regala un claro ejemplo de cómo esto funciona, te lo ASEGURO.

Espero que esta bella reflexión deje una hermosa luz en tu interior… Ahora A Tomar Acción.

Te mando besos,

Marylú Flores

Foto-original-Marylu.jpg

 

Creadora de “Cursos y Libros de Energía”
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23 comentarios en “Reflexión: El Dibujante de Aves

  1. Hola mary,aun no tomó tu curso,pero te envio mensajes cada que puedo,me hiciste llorar,creo que la mayor parte del tiempo eso he hecho con la persona que amo,en lugar de generar que se quede la alejo,estoy comenzando a tomar acción,es bastante dificil cuando llevas una vida asi,pero voy a confiar en mi y en que puedo lograrlo,gracias mary

  2. Que hermosa historia. Es increible como siempre me envías estos regalos en el momento justo. Aunque aún no hago tu curso he aprendido mucho contigo

  3. Gracias marylu por ser tan gentil conmigo ,wuao que
    Historia muchas veces nos olvidamos que quienes nos rodean sienten tanbien gracias marylu un abrazo
    Enorme.

  4. Que hermoso escribes Marylú, tanto tus cursos como tus libros me encantaron y esto que nos mandas es hermoso, muchas gracias la compartiré con mi familia, gracias por darme todo esto.

  5. Me encantó la historia Marylu tan bella como tú.. Muchas gracias…tratare de transmitir lo mejor de mi y lo pondré en practica..otra vez gracias

  6. Me llenan tanto sus comentarios cariños que cada día me doy cuenta que decidí el correcto camino, Gracias por sus comentarios, Les Quiero Mucho 🙂

  7. Es hermoso, a veces ansiamos tanto algo que sin darnos cuenta, estamos transmitiendo esa inmensa ansiedad y hace que la persona en vez de acercarse se aleje más, debemos dejar que las vida fluya y que las cosas sucedan porque si.

  8. Hola marylu, no he tomado el curso pero lo que me has enviado me ha servido de mucho, en efecto transmitimos lo que sentimos y alejamos a las personas de nuestro lado, pero como poder soltar del todo. Si existen hijos de por medio. El soltar me permitirá trabajar con mi interior, y solo así podré trasmitir cosas buenas.

  9. Hola Marylú, creo que está historia me llega en un momento justo, ya empecé el curso y estoy en el primer módulo 🙂 sabes tienes razón, a veces necesitamos dejar ir, es difícil pero es muy importante sobretodo mantener la calma y no ser impacientes.
    Gracias por compartir esta historia con nosotros

  10. simplemente me encanto!!!!
    es mi segunda semana en el curso y de verdad que es incredible lo que uno sin darse cuenta genera, esta reflexion me ayuda mucho mas con los ejercicios que estoy aplicando a diario!!!! Infinitas gracias por existir Marylu!!

  11. Muy buena reflexión, llena de esperanza, la energía es maravillosa, y tú eres luz pura Marylú, gracias por estas historias, nos ayudan a seguir en este camino de energía, sigo con tus consejos y me das fuerzas para continuar, poco a poco, paso a paso, gracias! Un beso muy grande!

  12. Hermosa historia Marylú!!!

    Concuerdo mucho con la reflexión, y llega en el momento justo para mí. Aveces nos cuesta tanto soltar a ese ser que amamos que sólo lo alejamos más.
    Te mando muchas bendiciones Marylú y agradesco tanto tus enseñanzas.
    ABRAZOTES!!!

  13. Hola Marylu, gracias por esa bonita historia. Aun estoy luchando con mi depresion y trato de dejar el pasado atras y no pensar lo que pudo ser mi vida si mi deseo se hubiera cumplido. Aprender de vivir y aceptar lo que hay a mi alrededor y de ver las cosas de un manera positiva

  14. Hola Marylu. Tenia mucho que no comentaba. Yo ya tome tu curso y como alumna tuya que soy puedo decir, que es verdad que lo que transmitimos a las demas personas es muy importante. cuando mis vibraciones cambian de golpe, inmediatamente las personas lo captan, el entorno cambia en incluso el rumbo del dia. Por eso es muy importante rectificar, detectar el error y cambiarlo.

  15. Hola Marylu hermosa reflexion y si es muy cierto que se siente lo q uno trasmite gracias me gusto mucho espero seguir recibiendo mas cosas denlas q escribes fue un gran asierto a ver comprado tu libro de amarres energeticos espero siempre seguir contando contigo muchas gracias besos

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